|
28 de Febrero de 1999 Querida Barbara Moore y ETC
Yo realmente quiero agradecerles todo lo que han hecho por mí. Han resuelto un gran problema en mi vida que creía que no podía ser resuelto. Yo soy de Noruega y tengo 13 años y he tenido enuresis desde que puedo recordar. Mi mamá me ha dicho que yo siempre he tenido ese problema, desde que dejé de usar pañales cuando tenía cuatro años. He vivido en muchos países a lo largo de los años: Noruega, Dinamarca, Malasia, Pakistán y actualmente Kazakhstan.
Cuando tenía siete años vivíamos en Noruega, mi mamá me llevó al pediatra. Él nos dijo que había tres pasos para el tratamiento de enuresis. El primero era una sábana de plástico que sujetaba una alarma. Si la sábana se mojaba se suponía que la alarma sonaba y me despertaba. Así que probamos eso pero no funcionó para nada porque mi sueño era muy pesado. El segundo paso eran unas pastillas llamadas Tofranil, que tampoco funcionaron. El tercer paso era Minirin, un atomizador nasal que contenía hormonas, me dijo el doctor. Yo no sabía que eran las hormonas y me asusté pero estaba dispuesta a probar cualquier cosa para librarme de la enuresis así que accedí.
El atomizador nasal no tuvo ningún efecto tampoco. Para entonces ya nos estábamos mudando de nuevo, a Pakistán. No nos trajimos nada porque el doctor dijo que no había nada más que podíamos hacer. Más adelante, en Pakistán, vimos que ese atomizador nasal se vendía en muchos lugares. Como el doctor de Noruega había dicho que tal vez serviría en un futuro, cuando mis propias hormonas hubieran cambiado, lo probamos de nuevo como un año después.
El verano que cumplí 11 años había estado haciendo nada por curar la enuresis por dos años y pensaba que mi situación no tenía esperanza. Después mi mamá, no se como, se enteró de un centro de acupuntura en Noruega que afirmaba que podía curar la enuresis. Empecé a ir al centro de acupuntura de forma regular. Estaba muy lejos de donde yo vivía en Noruega pero tratamos de ser optimistas. Pues no funcionó para nada. A menudo lloraba en las noches y no quería despertar en las mañanas por lo que sabía que iba a encontrar. Yo tenía enuresis severa y generalmente mojaba la cama de 6-7 noches a la semana.
Nos mudamos a Kazakhstan cuando tenía 11 años y mi enuresis seguía tan severa como siempre. Cuando habíamos vivido ahí por un año fuimos a Noruega para las vacaciones de verano como siempre. Ese verano que cumplí 12 años mi mamá descubrió una clínica quiropráctica. Empecé a ir ahí pero eso tampoco tuvo ningún efecto.
Mi situación era deprimente. Regresamos a Kazakhstan y la vida diaria, incluyendo mi enuresis, continuaba.
Una tarde a principios de 1998, mis padres encontraron la página de Internet del Centro de Tratamiento de Enuresis. Por curiosidad la abrieron y encontraron mucha información acerca del centro y sus curas para la enuresis. Mi mamá pidió los folletos. Me los enseñó y por primera vez vi tu rostro Barbara. Había fotos de ti, Shirley y de un hombre al que no recuerdo. Mis padres hicieron una cita con el centro y yo estaba muy nerviosa porque nunca había hecho nada de esto antes, una conferencia telefónica con mis padres, mi terapeuta y yo.
Tu conoces el resto de la historia Barbara. Poco a poco, mi patrón de sueño cambió y mi músculo de esfínter se volvió más fuerte. Por casi un año, gradualmente fui curada de mi tremendo problema. Hoy es exactamente un año de mi primera cita en la clínica ETC. Puedo voltear hacia atrás a un año de mucho trabajo, trabajo muy duro y resultados. Yo había perdido la esperanza de lograr algo. En este día hace un año, probablemente desperté mojada y hoy estoy perfectamente seca. Así de grande es la diferencia entre el año pasado y este.
Ahora puedo hacer cosas con las que antes ni soñaba, como ir de campamento y dormir en la casa de amigas. Es increíble, el cambio que ha ocurrido en mi vida, y solo tengo mi arduo trabajo, la voluntad de Dios y una persona que hace milagros llamada Barbara Moore, para agradecerles, quiero decir esto por una vez y por todas: Gracias Barbara. Muchas gracias por todo lo que has significado para mí y para muchas otras personas con el mismo problema. Los admiro por dedicar una enorme parte de su tiempo a curar a otras personas de este problema molesto, común y tabú: la enuresis. Nunca te voy a olvidar y te debo mucho. Siempre te voy a recordar como la única persona que me pudo ayudar con esto.
Nadie sin enuresis sabe lo que es llorar incontables veces por la misma inevitable razón: enuresis. Nadie sin enuresis sabe lo que es despertar empapado, en una cama apestosa y empezar tu día con lágrimas y más lágrimas. El dolor es indescriptible. Pero de alguna forma tu sabes como me siento Barbara. Me entiendes perfectamente bien y te quiero por eso. Ahora lloro de gusto. Estoy tan feliz y le agradezco a Dios que me ha permitido librarme de la enuresis. Lloro de alegría y hace un año lloraba de desesperación. Tu has hecho esa diferencia en mi.Mi vida es mucho mejor gracias a ti.
Gracias Barbara. Te quiero mucho por ayudarme con mi enuresis. Este es como un milagro para mi, yo nunca creí que llegaría tan lejos. Nada mas que esto me ha ayudado con la enuresis y todo es gracias a ti. Te debo el mundo. Gracias.
Niña Noruega de 13 años
|